No sé si todavía existe alguien que se moleste en leer esto o pasarse por aquí. Me gustaría pensar que sí y precisamente por esa razón, después de tener el blog abandonado durante años, pongo aquí esta entrada para avisar de que muevo toda mi obra (bueno, no toda, la que me interesa, la que me gusta, la que me tiene contento) a un blog de Wordpress, esa plataforma de pijos sibaritas que presume de ser mucho mejor que Blogger pero no lo es tanto (no lo es).
Por favor, si os enteráis de esto hacédmelo saber. El feedback ese que tanto quieren muchos y que yo tuve en una escala muy casera y acogedora es algo que querría recuperar. Por eso, permitidme que me entere de que os habéis enterado o el entendimiento mutuo se desentenderá de este lugar. Ya me callo. Si os interesa, aquí estaré a partir de ahora: Defenescritura Dura, compartiendo casi todo lo que escriba y me interese que vea la luz.
Felices reyes malditos. Os dejo con jazz del bueno.
(seguramente borre este blog en mayo. si no os leo a ninguno por esos otros lares de los que os hablo, buena suerte y que la vida os trate bien)
lunes, 18 de marzo de 2013
Cierro los ojos y me enfrento a mí mismo. Estamos de pie, uno frente al otro, en silencio. Entre los dos hay un enorme cuenco, lleno de un barro de colores imposibles de identificar. Puedo distinguir el color de la humedad las mañanas de lluvia. Puedo distinguir el color del lienzo que hay detrás de cada cuadro. También el de las nubes que quieren ser más.
Pasan los segundos, y mientras uno de nosotros pierde pelo y gana arrugas, el otro se encoge infantilmente. Es entonces cuando el bebé se acerca al anciano y lo coge en brazos. Le lleva hasta el cuenco, y le lanza sin compasión. El barro pasa de tener mil tonalidades a tener el color de la estática. Lo que emerge ya no soy yo. Es una sombra, pero hecha de humo. Quema los ojos y atrofia la nariz. Durante una eternidad me miro. A un lado el bebé, fuerte como una metáfora. Al otro, el monstruo, más fuerte aún, y más temible, pero aterradoramente confuso. Entro en la sombra. Entro en el bebé. Nos miramos de dentro afuera. Somos un espejo hecho de plasma, unido a la consciencia. Y somos el reflejo, oscuro y deshonesto que perturba observar. No hay escapatoria. No la buscamos.
Mis
pupilas se abren mientras el verde de la hierba cambia de oscuro a claro y de
claro a oscuro. Estoy en medio del mar, y la marea empuja mis pensamientos en
direcciones contrarias. Me siento perdido. Me siento iluminado.
Las
copas de los árboles, casi negras, se recortan contra un cielo azul grisáceo, y
se transforman en una gigantesca bóveda que me hace sentir acogido y
desamparado al mismo tiempo. Tiempo… Ya he olvidado lo que significa. Pasado,
futuro, adelante, atrás. Esas nociones han perdido sentido, han implosionado y
revelado su verdadera naturaleza. Veo lo que debí haber corregido y los errores
que cometeré. Veo mi vida y mi muerte. Veo mi nacimiento y mi funeral. Veo
lágrimas y veo sonrisas. Me veo a mí mismo, observando todo esto impasible.
Pero por encima de todo esto, veo conexiones. Veo el mundo. Veo diferentes
realidades que encajan y soportan la nuestra. Veo como las hojas caídas se
relacionan con la tierra húmeda por la lluvia y el rocío.
Me
miro las manos, escamosas, palpitantes de naranja y azul y verde y morado.
Entre los dedos flojos, un boli intenta no ser perdido, y una libreta no puede
acoger en sus páginas el torrente de sensaciones e ideas que me desborda. Sé la
verdad. La he visto. La he presenciado. Sé cómo funciona el mundo, mi entorno,
y es bello, y es simple. Para asimilar todo esto necesito soledad, así que la
busco. En medio de todo esto, una duda me come por
dentro: mi propia existencia. Había encontrado la paz, había encontrado la
verdad, la calma, la felicidad, cuando llega la duda y me paraliza. Es una idea
surrealista, lo sé, pero mi mente es incapaz de auto-convencerse de que existe
en este mundo. Hace dos minutos, si hubiese muerto, lo habría hecho feliz.
Pero
no quiero morir. No por mí. No, por la gente que me rodea y que se preocupa por
mí. Yo no me importo tanto, pero ellos sí, y eso hace que merezca la pena la
vida. Una idea me asalta. ¿Y si no soy real? ¿Y si no hace falta que me muera?
Pero, ¿cómo puede ser eso posible? Si no soy real, ¿de dónde vienen todos estos
recuerdos y sensaciones? ¿Qué soy yo?
La
paz y la felicidad se vuelven angustia y miedo, y sólo puedo pensar en que no
quiero desaparecer en mi paradoja. Soy un niño asustado que llora a gritos por
su madre. Soy un cachorro desprotegido, hambriento y frío. Soy la mano que teme
ser amputada después de pasar horas enterrada en el crudo hielo. Echo a correr,
como si mi perdición me alcanzara el paso, acelerando más y más con cada
zancada, buscando una posición elevada, un camino hacia terrenos familiares. La
naturaleza, que antes me arropaba, ahora me da la espalda y me confunde. Es mi
laberinto, es mi cárcel y es mi tumba. Será mi templo cuando al cabo de unas
horas descubran mi cuerpo embarrado y cubierto en sangre. Donde amigos y
familiares vendrán para intentar comprender qué me trajo a estas colinas, qué
me hizo perder la cabeza.
Encuentro
a mis amigos. Soy el único que está asustado, tengo la paranoia metida en el
cuerpo, y se la meto a algunos de ellos también. Si comparten mis inquietudes,
mejor. Quiero salir de allí, quiero meterme en mi cama, debajo del edredón,
hecho una bola, y dormir para siempre. Pero, ¿pueden llevarme ellos a casa? No
sé si soy real, por lo tanto tampoco puedo saber si lo son ellos… ¡NO! Tienen
que ser reales. Tengo que ser real. Sacadme de aquí. Mantenedme a salvo, y protegeos
vosotros mismos. Siento peligro en lo efímero de mis pensamientos. Los
arrebatos de angustia, la ansiedad extrema, se intercalan con períodos de
serenidad y consciencia. Conseguimos escapar del paraíso. Consigo escapar del
infierno. Mi locura transitoria los empuja a la realidad, y mi protección queda
asegurada, aunque no mi existencia.
Siento
cómo dejamos atrás la vida silvestre y nos adentramos en la urbana. La
familiaridad de la escena le da peso a mi cuerpo. Me siento más tranquilo,
menos loco. Un sudor frío todavía me recorré las patillas, pegándomelas a la
cara y deslizándose por mi cuello.
Todo
ha pasado. Me he conocido. Me he aceptado. He entendido. He dudado. He sufrido.
Y he vuelto. Necesito algo de música.
¿Cómo empiezo a contaros sobre mi vida otra vez? Weno, empecemos por las frivolidades. La universidad, la mayor frivolidad de mi existencia. Me tiene un poco decepcionado, la verdad. Resulta que estoy estudiando algunas cosas que odio (veánse Economía, la cual aprobé el cuatrimestre pasado no sé cómo; o Estadística, que me trae de cabeza en el cuatrimestre actual), y otras cosas que no provocan mis pasiones, como pueden ser Lengua aplicada al periodismo y otras (no me voy a enrollar, porque si lo hago, malo malo). Debido a esta decepción mía, he sufrido un caso de abandono universitario del cual intento recuperarme en estos momentos. Espero que con éxito.
Una vez he compartido con vosotros mi primera frivolidad, voy con las siguientes. No sé si lo habré comentado ya alguna vez por aquí, pero en mis primeros años de instituto, yo practicaba lo que comúnmente se conoce como Skate. Pues bien. Este año, siguiendo la moda como buen corderito lechal, me ha dado por una cosa llamada Longboarding, que viene a ser como el Skate, pero con tablas más grandes y sin saltos. Es un deporte más de travesía. Tiene otros trucos, como derrapes y demás tecnicismos que no entenderíais. Tengo un vicio con esto importante, y prácticamente salgo todos los días a patinar (aunque esta semana, entre la lluvia y que tengo la rodilla hecha polvo por un partido de "furgol", estoy en mi casa, sin salir, deprimido). Al final de la entrada os dejo un vídeo bonito bonito para que os familiaricéis con él.
Segunda frivolidad compartida. Llega la tercera, y quizás la más impactante. Acompañada de fotografía, además. Resulta, si alguno os acordáis, que en una entrada comenté algo de teñirme el pelo. Pues bien. Llevo desde finales de Septiembre con el pelo verde. Repito. EL PELO VERDE.No es broma, no es un simulacro. Tengo el pelo verde desde hace unos 6 meses, y puedo deciros que esto de los tintes es un coñazo y ayuda a que me quede calvo. Pero me la suda. Me queda divino. Precioso. Increíble. Osea. Y lo mejor de todo es ver las caras de todos aquellos que lo flipan cuando me ven la cabellera. Las reacciones de los niños son las mejores.
Con el pelo verde y patinando. Un remix
Últimas frivolidades que puedo contaros... Estoy intentando conseguir un curro con un colega durante el verano en los Juegos Olímpicos de Londres, y la cosa va viento en popa. Además, me he viciao mucho muchísimo a Twitter. No puedo explicarlo, pero me gusta eso de decir las mierdas y gilipolleces que se me ocurren. También me han descubierto una página de música muy chula llamada 8tracks, en la que haces listas de música, y las compartes con la gente. Salen algunas cosas muy interesantes...
Por último, algo que me avergüenza mucho admitir, y es que llevo meses sin escribir nada. Como ahora se supone que me tengo que poner a tope con todo y recuperar el ritmo (no sólo la universidad, también la autoescuela, este blog, mis relatos... con TODO), voy a hacer todo lo que esté en mi mano por escribir otra vez, que lo echo mucho de menos.
Aquí está el vídeo que os decía de Longboard. Que lo disfrutéis.
Ya me conocéis, y sabéis que tengo más cara que espalda, que me paso el día resucitando este blog de entre los muertos y volviendo a enterrarlo un mes después, así que el mejor consejo que puedo daros es que no os fiéis de mi palabra, que vale menos que la de un escritor. De todas maneras, si aún no habéis perdido vuestras esperanzas en mí y tenéis la bondad de dejarme un comentario, de forma que pueda asegurarme de que todavía sabéis que estoy vivo, lo agradecería, ya que se os echa de menos a vosotros también, que sois mi pequeña familia de amigos cibertrónicos =)
Si hay algo que sí que os puedo prometer es que para Semana Santa os escribo otro relato.
PD: No sé si os acordáis de que iba a cambiar el nombre del blog. Creo que es momento de desvelar el nombre, pero no todavía de cambiarlo oficialmente. THE VOICELESS pensaba llamarlo. Como veis, si lo tradujéramos a la lengua patria, perdería sonoridad.
PD2: Siempre es un gusto descubrir música a la gente, Isra, y más si es un grupazo como And so I watch you from afar.
PD3: Resulta que como parte de una de mis asignaturas tengo que crear un blog de opinión política, social y cultural, en inglés, y había pensao en transformar éste en ello, pero creo que prefiero dejarlo como mi espacio personal, así que he creado otro blog. Si alguno os sentís con las ganas necesarias, y creéis que podéis defenderos con el inglés, os animo a intentarlo y decirme qué opináis. Si lo preferís, también puedo traducir las entradas que vaya poniendo en él (que tienen que ser semanales)y publicarlas allí. Aquí os dejo el enlace del blog. Ya me comentaréis: Oblivion's Private Garden
Estoy en el coche, de regreso a casa.
A través de la ventana, el paisaje me tiene ensimismado. Poco a poco, la tierra se allana y la vegetación desaparece. Árboles y matorrales son sustituidos por campos de cultivo secos, de tonos acres y naranjas. Alzo la vista y la dirijo al cielo, a las nubes.Desde las masas informes que enladrillan el azul con blanco, hasta las solitarias figuras de aspecto inverosímil. El viento de levante las empuja en dirección al sol...
Tras media hora abandono el coche. Lentamente. Me elevo, flotando. No sabría decir si soy yo u otra persona, si respiro o no, si estoy vestido o desnudo, vivo o muerto. Da igual. Asciendo, pausadamente. Atravieso un grupo de nubes planas para ver, a lo lejos, un cerebro vaporoso, blanquecino y etéreo. Voy hacia él con las manos extendidas. Cuando llego, enredo los dedos en sus tentáculos, que tiran con fuerza de mí.
Entro y tengo la certeza de que tengo los ojos cerrados, aunque puedo ver con más claridad que nunca. Empiezo a andar entre humores, colores indefinidos que huelo con intensidad. Una nota larga me roza el hombro y me acuerdo de aquella canción. Me detengo al borde del vacío, antes de zambullirme y empezar a bucear. A medida que profundizo, me cruzo con recuerdos olvidados, tristes y felices, y comprendo: nado por las lagunas de mi memoria, o de la tuya, quién sabe. Sigo bajando, hasta que consigo salir del agua. Por inercia o por costumbre, tomo una bocanada de aire, pero siento que me ahogo. La presión y la angustia van desapareciendo poco a poco mientras bajo de nuevo a tierra firme, de vuelta al coche. Alzo la vista y allí está, el cerebro, tan volátil como antes de entrar en él.
Mientras desciendo, vuelvo a observar el paisaje, que sigue igual de monótono. Ya a la altura de la carretera miro desde fuera durante un rato a sus ocupantes, que ríen. Finalmente, atravieso sin dificultad la puerta, y estaba de nuevo allí sentado.
-¿Qué escribes?
PD:como se puede ver, el aspecto del blog ha cambiado, un poco más oscuro y sobrio que el anterior. Lo que no he podido cambiar todavía es el título del blog, pues me está costando encontrar uno nuevo... Como lo prometido es deuda, tocan quejas: 1- En la universidad me piden portátil en el 80% de las clases, lo cual significa que me voy a tener que comprar uno... Dejando de lado el hecho de que tendré que vender mi cómodo ordenador de sobremesa desde el que escribo estas palabras para financiarme el caprichito (porque puesto a comprarme un portátil, me doy el capricho y me compro un Macbook... ¡¡¡Viva el lavado de cerebro de Apple!!!)
La manzanica mordía
2- También referente a la universidad, me cago en el plan Bolonia y en su sistema de "trabajos" todas las semanas. Reconozco que me gustan las asignaturas (excepto Economía, que la llevo de cabeza...) y que dar el temario en inglés hace las clases más interesantes (aunque yo sepa más inglés que la mitad de mis profesores...), pero si pensaba que me agobiaba el año pasado, este año me agobio el triple... (esto es un tremendo "¡¡JA!! Te vas a cagar" a mi yo de esos años de procrastinación)
Creo que de momento es suficiente... Hasta la próxima =D
Pues eso parece, que he tenido el sitio este muy abandonao, me he aficionao a otras cosas y soy un poco menos yo de lo que era antes (o a lo mejor soy más yo, pero diferente, bastante diferente).Contar un poquito de mi vida y actualizar a todos los desconocidos conocidos del internete que me tenían por muerto es básicamente lo que pretendo hoy:
Resulta que ya soy un hombre hecho y derecho según la ley de nuestro querido (y no tan laico) Estado. Puedo ir a la cárcel y todo desde hace ya unos 3 meses, y lo llevo disfrutando colándome prácticamente a cualquier fiesta que he podido (porque así de buenas, con el careto que tengo, como que no me permitirían entrar...).
Lo de la mayoría de edad conlleva algunas cosillas, como el hecho de pensar "qué viejo soy!!!" cuando en realidad soy un mico imberbe, y que eso me lleve a querer hacer locuras como que me quiero teñir el pelo de verde, porque si no lo hago ahora, no lo haré luego, y hay que hacer el orate de vez en cuando...
Otra cosa que conlleva es el cambio de aires, porque sí, teclados y ratones, he empezao la universidad, aunque muchos de mis proyectos se han ido al garete en este aspecto... Me explico: Finalmente he entrado en la carrera de PERIODISMO, y contento como unas pascuas que estaba yo pensando en ir a la Complutense a disfrutar de mis amigos y una completa "experiencia universitaria", pero justo antes de hacer la matrícula va una hija de vecino y me dice que en la Carlos III ofrecen Periodismo con opción bilingüe, y de cabeza que me fui allí... Pero cual es mi sorpresa cuando hace una semana descubro que la competente administración de tan prestigiosa universidad como lo es la Carlos III en realidad no me hizo la matrícula en su día, cuando me hicieron creer que sí, y que además lo más probable es que no entre en la opción bilingüe porque no soy lo suficientemente guapo, no tengo el dinero suficiente para untar al indicado, o la razón que más guste.
Esto me deja en una universidad llena de pijos (bueno, pijas, que en mi campus hay una media de 7 chicas por chico... algo bueno tenía que tener, o no, el tiempo lo dirá) y que no me atrae mucho, sin el aliciente que me atrajo a dicha universidad y con la matrícula a medio hacer cuando ya ha empezao el curso (sí, somos los únicos gilipollas que empezamos la universidad el 5 de septiembre, al menos en Madrid...)
Pesquisas universitarias aparte, resulta que me he pasado un verano de lujo, he ido al FIB, un festival de música que fue caro pero que valió mucho la pena, he hecho muy poco, y salvo una amigdalitis que me jodió el Camino de Santiago (no por motivos religiosos), en general han sido unos buenos meses...
PD: Si de verdad vuelvo con regularidad aquí, cambiaré un poco el aspecto (austeridad, bienvenida seas, que me apeteces) y también el nombre, pasaré un relato que tengo escrito desde hace un tiempo, me quejaré como siempre, y a lo mejor alguna cosilla más...
He decidido romper las esquinas de mi habitación. No me gustan. Acumulan polvo. Parten los rayos de luz, los tuercen.
Un par de motas de polvo cruzan ante mis ojos. Me aburro. Tengo que bajar a la calle, armarme con una buena banda sonora y visitar la ciudad. Ya en la calle, 30 grados me golpean, y me arrepiento de no haberme puesto unos pantalones cortos. Tengo ganas de patinar, pero hace demasiado calor y me da pereza, así que me pongo a andar con Cold War Kids acompañando mis pensamientos. Llevo un par de días pensando que no he avanzado con mi vida. Otra vez. Ese es mi problema: pienso demasiado. Mis amigos me dicen que no me raye, pero tengo demasiada experiencia en ello, y creo que hasta me gusta. Así de raro nací.
Arcade Fire lleva mis devaneos un poco más allá. ¿Por qué siento que estoy en el mismo lugar que hace algún tiempo, si no en uno peor? Pues porque tengo muchas de las cosas que antes quería, y muy pocas de las que quiero ahora. Mi pensamiento ha evolucionado, pero he buscado lo que ya no me satisface. Ahora quiero buscar otras cosas, y me da la impresión de que me voy a dar contra la pared. Mi paseo me lleva por Antón Martín. Hace poco estuve aquí, en la Filmoteca. Bajo por la calle Atocha, pensando todavía en mis cosas. Al final son The Kooks los encargados de sonorizar mi mundo, y pienso en que debo quitarme estos pensamientos de la cabeza, debo dejar de lado esta situación y simplemente sentirme bien.
PS: Estoy cerca del final de mi curso, y eso me alegra
Llevaba yo un tiempo sin dejarme caer por esto de los lares blogueros, y pensaba que ya era hora.
Después de una entrada en el año muy divertida, después de los regalos de Navidades (que son básicamente 3: The Sandman; Los muertos vivientes; y una tabla nueva de skate, deporte al que le he vuelto a pillar las ganas), después de una de las peores vueltas al cole de mi vida (sí, peor que la de septiembre del 2010), he decidido empezar con un nuevo tipo de entradas, a las que muy ilustrativamente voy a llamar: MIS MIERDAS, que van a ir siempre en la categoría de relatos y escritos, ya que son esas pequeñas ideas que se me vienen a la cabeza cuando lo que tengo más cerca es el ordenador y me da pereza escribirlas en plan bien, repasándolas, releyéndolas, repitiéndolas y reescribiéndolas. No. Son simples ideas en bruto, que distan mucho de la calidad de mis otros relatos (sí, voy a tener la poca decencia de creérmelo un poco y pensar que lo que sale de mi cabeza/mano tiene un mínimo de calidad) pero que dejo por aquí para el simple esparcimiento, y que normalmente van acompañadas de una canción, no muy cuidadosamente escogida, de acompañamiento.
(BAM! mi "pequeña" nueva tabla)
MIERDA nº 1
Muevo las piernas como un autómata con una dirección prefijada. Los ojos se me cierran. Con un gran bostezo les enseño el esófago a mis nuevos vecinos. En el vagón, a parte de mi, están sentadas otras cuatro personas, y una más de pie. En el asiento de enfrente, un hombre que ronda los 40 años lee un libro de la biblioteca. Al tiempo que sigue las líneas con los ojos, mueve ligeramente los labios, sin emitir sonido alguno. Debe de ser una historia graciosa, porque cada dos minutos una sonrisa asoma a su cara, a veces acompañada de una carcajada. Un par de asientos a la derecha (puerta de acceso incluida), una pareja, de unos 80 años cada uno. Ella, con el pelo cardado y teñido de un granate intenso, que no logra cubrir las canas de las raíces, los labios pintados del mismo color, y un abrigo de piel de algún animal grande y lanudo. Él, con una frente que le abarca hasta la nuca, pero unas cejas que suplen toda la falta de pelo que pudiera sufrir en lo alto de la cabeza.las arrugas de la cara profundizan, llegando a un nivel muy superior al del resto de los mortales, los ojos apenas asoman tras unos párpados cansados, y las manos, consumidas, sujetan un paquete envuelto en papel de colores que supongo irá destinado a algún nieto afortunado. De pie, agarrado a una de las barras del techo, un joven, con la melena desaliñada y una sombra de barba en el cuello escucha música en unos cascos verdes, que a la vez le ayudan a controlar las greñas. Más abajo podía ver como se golpeaba el muslo con la mano libre, siguiendo el ritmo que entraba por sus orejas, y acompañándolo con el pie, que subía y bajaba acorde a los toquecitos de la pierna. Ya en el fondo del vagón, un mendigo, con un abrigo del Decathlon con unos cuantos años (y vómitos) encima, se sentaba en el suelo. Desde mi posición solo alcanzaba a ver su barba mal recortada, sus manos, que descansaban sobre lo que parecía un cartón de vino a la altura del pecho y unos ojos hinchados. Los ancianos, nada más subir al vagón, se habían alejado de él todo lo posible. El hombre de aspecto risueño no levantaba los ojos del libro, y el joven que estaba de pie se centraba en seguir la música. Yo, por mi parte, los observaba a todos. Por fin llegamos a la última parada, y todos los del metro nos dirigimos a las puertas, menos el vagabundo. Al ver que intenta levantarse sin mucho resultado, me acerco a él. Le tiendo la mano. La mira con incredulidad. Finalmente, tras la sorpresa, la atenaza con fuerza, se incorpora y sale conmigo. Me da las gracias, yo le digo que no se merecen, me vuelvo a enchufar el auricular a la oreja y subo por las escaleras. Me pregunto a dónde irá cada uno de mis acompañantes, por qué irán allí y cuándo volverán. Supongo que nunca lo sabré...
PS: Me he leído hasta ahora los 3 primeros tomos de Los muertos vivientes, y debo decir que es uno de los mejores regalos que podía pedir. Me lo he devorado en 3 días, y porque hacía cosas de por medio, que si no ni siquiera. Tengo ganas de terminar mis lecturas de la 2ª evaluación y poder retomar esta maravilla, así como The Sandman, otra preciosidad de la que en su día me leí el primer tomo de la recopilación y acabé más que maravillado...
Esta es una entrada corta, medio de derrota, de derrota entera, porque tras años negándome, finalmente he cedido a la presión. La presión de mis amigos, la presión de no enterarme de las cosas... Hoy, finalmente, me he hecho un Tuenti. Pero claro, tiene gracia, porque esta derrota no me sabe tan amarga como esperaba. Llevaba tiempo dándome cuenta de que iba a tener que hacerme uno, porque me quedaba fuera de las bromas, de las quedadas, mis amigos se metían conmigo sin que me enterara (en el buen sentido claro)... Pero ayer me vino una oportunidad de, pues eso, endulzar la derrota, y es que me aposté 10 euritos (cantidad que en estos tiempos que corren no es nada despreciable, téngase o no mi edad) a que lo tendría para hoy. Pues a la porra, hecho está, ahora me empezará a agregar gente a la que ni conozco ni, la verdad, me apetece conocer. Empezará un movimiento de socialización que, la verdad, me va a superar. Por lo menos, estoy bastante seguro de que dentro de unos límites, lo podré contener, o eso espero. Hasta más leer, y a mantenerse en los trece, que ceder está bien a veces, pero otras no. Esperemos que esta sea una de esas en las que está bien...
Resulta que todos los días me dirijo a mi maravilloso (por favor nótese el sarcasmo) centro de estudio que el común conoce como I.E.S. Cervantes de Madrid. Todo eso está genial, sino fuera porque lo hago andando, y no sé otros, pero yo, andando a las 8 de la mañana por un Madrid recién amanecido, paso un frío del que se quejaría hasta Dostoievski. Pero ese no es el quid de la cuestión, sino que en el último tramo hay una parada de autobuses, en la que han puesto un anuncio de ropa interior de Intimissimi. Yo me pregunto ¿Está segura la gente que hace esos carteles que van dirigidos a mujeres (incluyo en mi pregunta tonta a las lesbianas, pero no en el primer grupo, sino en el segundo)? Porque a mí me parece que más bien van dirigidos a las mentes más simples que hay. Las de los tíos (y aquí incluyo a las lesbianas, pero ojo, no ofenderse, que no llamo simple a nadie). Todas las mañanas me paso 5 minutos andando hacia un punto y viendo al fondo un cartel enorme de una tía en ropa interior y postura provocativa. Más que a las mujeres, van dirigidas a sus parejas, que les dicen emocionados "¡¡Mira que conjunto más bonito!¡Ve!¡Ve y cómpratelo, que ya verás como te queda!"
Y hasta aquí, mi pregunta tonta del día. Hoy, hablando de otras cosas, he hecho un examen, llamado SAT, y que es, para abreviar, la Selectividad americana. Inglés y matemáticas. Y yo, que llevo dos años dando latín y griego, a hacer ecuaciones. La parte de inglés me ha salido de fábula (tengo yo algo con los idiomas, que se me dan bien), pero las mates, por lo menos "algo" me han salido (para éstas sí que no tengo nada de nada). En caso de que me salga muy muy muy muy bien, podré optar a beca para ir a empezar mis andanzas universitarias en territorio USAense.
En último orden de cosas, uno de mis grupos de música favoritos, Linkin Park, ha sacado nuevo disco, A thousand suns. Un disco raro, medio experimental, con un montón de canciones que en realidad son introducciones o transiciones. Aun así, con todo lo raro que es, tiene algo que me gusta. Aquí dejo con una muestra, no apta para oídos fisnos:
PS: La película de la que iba a hablar pero al final no lo hice es Jackass 3D. Sé que la mayoría de los mortales no consideran eso ni cine ni pollas en vinagre, pero yo me pasé una de las tardes más divertidas que había tenido en mucho tiempo, y al día siguiente, me dolía la tripa y la cara (agujetas de reírse, todavía lo estoy flipando, hacía años que no me pasaba). Pos eso, que me divertí, y mucho.
PS2: tengo intriga por saber qué quería decirme la misteriosa Ángeles Pavía...
Últimamente estoy en un estado catatónico, como de contemplación inmóvil de lo que me rodea. Quedo con mis amigos y me lo paso muy bien, últimamente me estoy dejando llevar un poco menos por las normas y vivo generalmente feliz en el momento, conozco a gente interesante, me relaciono con personas con las que nunca pensé que me relacionaría y de formas poco habituales de una persona generalmente tan aburrida como yo. Estoy, en resumen, viviendo experiencias nuevas, que se podrían tachar de excitantes. Tengo además una relación muy especial, con la persona más especial de las que me rodea, y esa relación a la vez me hace feliz y a la vez me angustia. Vamos a dejarlo en que vivo, generalmente, feliz, hasta que esos momentos que "vivo en el momento" se acaban. Entonces vuelvo a mi estado de contemplación. El otro día, hablando con una persona con la que disfruto mucho en las conversaciones, me dijo que me leía por aquí, y que le parecía curioso, porque me regodeo mucho. La verdad es que tiene razón, me regodeo día sí, día también. Espero que sea un proceso no muy largo que me lleve a vivir todo con menos complicaciones.
Y ahora, después de esta sarta de ambigüedades, ralladas varias y demás, os vuelvo con el cuento de que desde hace un tiempo vengo viendo un montón de películas, y hoy me he visto una de la que tengo que hablar:
The yellow handkerchief es el remake de una peli del 77 llamada El pañuelo amarillo de la felicidad, del director Yôji Yamada. La actual (bueno, del 2008) nos lleva a Lousiana, uno de los estados sureños de ese gran país que dirige Obama, donde un ex-convicto, Brett (interpretado por un William Hurt enorme) se une a dos jóvenes, Martine y Gordon(Kristen Stewart, la reciente protagonista de las películas de Crepúsculo y a la que, después de haber visto en una par de pelis, he llegado a la conclusión de que no la odio, y de que me puede caer bien y todo; y Eddie Redmayne)en un viaje que le llevará a recordar su relación con May (Maria Bello), y que llevará a las tres almas solitarias a compartir su tristeza e intentar salir adelante. Está bien resumido, contando lo mínimo, para evitar información innecesaria...
Es la segunda peli independiente que me veo en un corto espacio de tiempo, y me ha gustado mucho. No voy a poner elocuentes palabras para recomendar esta peli (que no ha sido estrenada en nuestro país y sólo está disponible en su idioma patrio), entre otras cosas porque no me apetece a estas horas. Simplemente voy a decir que disfruté con esta película, y que no mata pararse a ver, a mirar, a identificarse con los personajes, a malgastar hora y media tras una pantalla con una historia que ni tiene hostias, ni efectos especiales, ni un presupuesto de *illones, hora y media que seguro que tan mal gastada no está.
PS: Se me había ocurrido que algún día podría escribir alguna entrada en inglés (para el checho habrá que esperar un poco más), así que si a los que me leéis (y me hacéis saber que me leéis) no os importa, y le echáis tanto valor como yo, me gustaría intentarlo...
PS2: Siento lo del vídeo. He intentado arreglarlo, pero no consigo ponerlo a un tamaño normal
Y una vez más vuelvo de entre los vivos para quejarme de lo ocupada que tengo la vida, para quejarme de las cosas que me pasan, para quejarme de todo un poco, vamos. Pero la verdad es que no tengo mucho de lo que quejarme. Necesito un empujón en el ámbito académico, pero en realidad, por el resto, estoy bien. Así que, sin más dilación, voy a resumir todo lo que me ha pasado en este casi-mes que llevo "no rondando" por la blogosfera:
- He hecho exámenes, muchos exámenes (y los que me quedan, que no tengo ni una semana libre hasta navidades).
- He apuntado al cada vez menos imberbe rostro que se oculta tras el teclado a un concurso literario, en el cual presentaré dos relatos. Uno ya se conoce por aquí, Nicolás (Humo II), y el otro está en desarrollo.
- He decidido que este blog va a ir adquiriendo un carácter más "útil". Con esto me refiero a que voy a empezar a utilizarlo como lo había concebido, es decir, para escribir reseñas, tanto de cine, como de libros, como de cómics, como de... (creo que se pilla la idea); para subir mis fútiles, vanas y mejorables ocurrencias literarias; para recomendarle al iluso/a interesado/a alguna canción, película, libro...
- He decidido que las publicaciones en el mismo sean más o menos periódicas, de forma que publique al menos una por semana.
- He descubierto que ahora mismo, dentro de lo que cabe, soy muy feliz. Y la verdad es que está muy bien darse cuenta de esas cosas.
- He cumplido un año con el blog, y la verdad es que estoy bastante contento con mi vástago. Aunque no haya habido una celebración como Dios manda (que ahora, con la llegada del Papa y la nueva basílica barcelonesa, eso de Dios está de moda :P), siento como si la hubiera habido.
- He visto varias pelis: La red social, que me ha gustado mucho (el nuevo Spider-Man apunta maneras); Scott Pilgrim contra el mundo, que me ha parecido genial, una genial comedia con la que pasar el rato; y alguna más...
- He leído por fin el primer capítulo de La Senda Oscura, que mira que tenía ganas, y me ha gustado mucho
- He leído que hay una tal Lorena, editora de una revista literaria online a la que le van a publicar una novela, por lo que no puedo más que felicitarla.
- He ido a una fiesta de Halloween en la que no conocía a casi nadie (el termino que buscáis es "de acoplado") y en la que me lo pasé muy muy bien (qué fácil es hacer el idiota delante de desconocidos y conocidos tan idiotas como tu).
Y ese es más o menos mi resumen de lo que viene siendo un mes de existencia. A ver si de verdad consigo hacer de este paraje un lugar más productivo, en vez de quejarme tanto.
PS: Los dos puntos referentes a mi blog (no el del aniversario, claro está), representan tan solo mi intención de llevar a cabo mis planes, no una declaración ferviente de que lo haré o moriré en el intento. Por favor no se me culpe si incumplo alguno de mis cánones autoimpuestos :P
Desde que empezó el instituto estoy agobiado, muy agobiado. Me levanto a las 7:30, voy a clase (no me da tiempo ni a desayunar), vuelvo para comer cualquier porquería mientras veo alguna serie y en seguida a ponerme a hacer deberes, generalmente con música de fondo. Para cuando termino tengo que ir a una academia de inglés en la que estoy apuntado para sacarme dos exámenes cruciales para mi futuro: TOEFL y SAT. El primero (Test Of English as a Foreign Language) lo hice este sábado, y la verdad es que estoy bastante conforme con cómo me salió. El segundo es una especie de selectividad, pero en el que sólo te examinas de dos materias: inglés y matemáticas. De este probablemente me examine en diciembre, y si la suerte me sonríe, aprobaré los dos.
Probablemente a estas alturas ya esté claro, pero para aclarar, estos dos exámenes son los que necesito para irme a estudiar la carrera a los EEUU. Si todo me sale bien, dentro de un año escribiré algo como esto, pero a unos cuantos kilómetros de distancia desde el punto en el que escribo ahora. ¿Que por qué me quiero ir?Creo que la respuesta es bastante evidente... independencia, aventura, gente nueva, escapar... Probablemente acabe estudiando antropología social y cultural, que es una de las carreras que más me interesa ahora. Me encantaría hacer periodismo, pero la verdad es que está bastante mal el tema, peor al otro lado del charco, por lo que opto por mi otro gran interés. Si no puedo ir a la universidad principal tras la que estoy, y tengo que ir a otra, a lo mejor cojo psicología, sociología o incluso periodismo, pero quien sabe.
Hablando ahora de ambigüedades, tengo la picha hecha un lío (no digo más que me entran ganas de saltar de alegría y a la vez de destrozarme las manos a puñetazos con la pared)
PS: Dije que hablaría de dos palabros que me habían gustado. El caso es que sólo me acuerdo de uno: Manducar = Comer
Me encanta. Es simple, suena a jerga y también a vacile, como que estas de coña...
Nuevo curso. Nuevos libros. Nuevos compañeros, y otros no tanto. Nuevos amigos, o eso espero. Nuevas peleas. Nuevas películas. Nuevos conocimientos. Nueva ropa. Nuevos palabros. Nuevas costumbres. Nuevos desvelos. Nuevos amores, si la suerte me sonríe. Nuevas gafas. Nuevos sombreros. Nuevo blog.
Como siempre, faltan un par, como "nuevo año", o "nuevo ordenador", pero no se puede tener todo en esta vida. El caso es que estoy contento de lo que me toca. Y a la vez no lo estoy. Llevo cosa de un mes preparando mi partida a lares lejanos, un sitio donde pueda escabullirme de todo lo que me rodea y empezar una "nueva vida", aunque acabe volviendo a la versión beta. Ha empezado el instituto y ya estoy agobiado con deberes y blablabla. Hace dos semanas que no duermo una mierda y me paso el día entero bostezando y desperezándome.
Tengo la impresión de llevar en el mismo sitio durante mas o menos un año. Ha pasado el verano, y durante ese tiempo me encontré bien, pero la vuelta al tuto me ha devuelto a la que supongo era mi realidad. ¿El único cambio? Que ahora no espero tanto de la vida, o si, pero acepto con mayor estoicismo el hecho de que es posible que no consiga lo que anhelo. Voy a regodearme. Simple y llanamente. ¿Que a alguien le molesta? Tengo muy claro que no le he pedido a nadie que se quede a soportarme si me vuelvo insoportable. Quien se quede, tanto el/ella como yo sabremos que de verdad hay un vínculo que merece la pena. El que no, ya ves, gente que viene y se va.
El caso. Nuevo blog, nuevas caras y un nuevo sitio ¡al que no puedo entrar! si alguien es tan afortunado de echar un vistazo al Diario de Babel, que lo haga, porque yo no lo hice por falta de tiempo y para una noche que tengo libre, es demasiado tarde. En fin, una pena.
PS: Tengo un par de palabros tan "tiernos" que algún día, si a mis profesores les place, les dedicaré unas líneas
PS: Escribo a estas intempestivas horas porque mañana hay huelga y yo la voy a ejercer como hace todo el mundo. Voy a dormir toda la mañana. Las manifestaciones son por la tarde, así que por favor, nadie me acuse de vago-que-utiliza-la-huelga-para... porque muy posiblemente tendrá razón, pero eso no quita para que me ofenda.
Como todo madrileño sabe, la noche del sábado al domingo fue una noche de puertas abiertas para los estandartes culturales de la capital española, la preparación de múltiples actividades relacionadas con música, cine, teatro, juegos... O como la conocen los adolescentes, la noche en la que el Metro no cierra.
Yo, como todo juvenil ente que se precie, quedé con amigos (y otros que no lo eran tanto) para disfrutar de la velada. Pero a eso de las 7 o las 8 de la tardé, caí sobre las sedas de mi cama para no despertar hasta las 11 de la noche, gracias al sonido del teléfono. Era mi amigo, llamándome a la batalla. Cuando por fin nos reunimos el grupo entero, decidimos ir a por algo para cenar, y tras eso, uno del grupo dijo que ponían en el Ateneo (gran biblioteca de orgullosos orígenes republicanos) Death Proof, el homenaje de Tarantino a las sesiones Grindhouse. Yo dije que sí, emocionado cual puercoespín (ni se os ocurra preguntaros el por qué de la metáfora), ya que soy gran fan del cineasta. Llegamos, dispuestos a disfrutar la película. Tras los primeros 15 minutos de conversación estrógena, la mayoría del grupo salió de la sala, tras lo cual quedamos un par de personas dispuestos a intentar disfrutar la que reconozco es una de las pelis que menos me gustan del susodicho (que no por ello digo que no me guste la peli). El caso es que tras otros 15 minutos llega mi amigo diciendo que salgamos, que nos han invitado a una fiesta. Sabíamos que no era verdad, pero también que se pondrían muy pesados si no salíamos de la sala.
El caso es que, sin peli que ver ni fiesta a la que ir, nos dirigimos a la Gran Vía de Madrid, donde habían montado unas cuantas actividades, algunas ya cerradas. Desde allí nos dirigimos dando un paseo hacia la Plaza de España, dónde yo, viendo la hora que era (las 3 de la mañana), y recordando que me tenía que levantar pronto el domingo, decidí volver a mi casa a dormir un poco.
El hecho que más me sorprende de esta noche, es que, lo mires por donde lo mires, los españoles tenemos una de tortas en la cara con la mano abierta que no nos las quitan de ninguna manera. A lo largo de la Gran Vía, y en Plaza de España, lo único que había era gente de botellón. Creo recordar que antes he mencionado que muchos juveniles conocen esta noche como la de "El Metro no cierra..." pero esa frase se alarga con "...Así que me puedo pasar toda la noche de botellón y no tengo por qué emborracharme a las 8 de la tarde". No es por nada, pero me parece pura mierda. No estoy en contra de tomar un par de copas si se sale por ahí, pero ante la gran oferta cultural que proponía la Noche en blanco, salvo esos pocos que hayan ido con sus familias o estuvieran interesados en algo específico, el resto la ha pasado con una botella de etílico en la mano. Siento decirlo, porque me pone de muy mala leche, pero es penoso.
Hay unas cuantas fases molestas en lo que se refiere al año. Está la cuesta de enero, la semana santa y su frenesí religioso (el ejemplo de inundar la tele con películas y programas relacionados con el advenimiento del señores una de las manifestaciones más suaves de este frenesí), y, en la que me voy a centrar, la vuelta al trabajo/clases/rutina-asquerosa.
La odio. Te empiezan a llenar esos tan amados espacios publicitarios que sigues con fervor a base de zapping de anuncios irritantes con la nueva moda del colegio privado/concertado de turno niños repelentes y tonos insufribles se te pegan a la memoria como (elijan metáfora, que ahora a mi no me apetece). Los otros anuncios con los que llenan la parrilla televisiva son los de colecciones. Esas colecciones que todos nosotros, inocentes y confiados transeúntes empezamos en algún período de nuestra vida y nunca, nunca terminamos: Bien sean los dedales del mundo, las muñecas del mundo, las máquinas de escribir del mundo. El caso es que seguro que en otras partes del mundo no les dan tanto el coñazo con las piececitas de los cojones.
Bueno. Últimamente no veo mucho la tele (por no decir nada) y la verdad es que mis quejas no son pa tanto, pero también cuenta que me haya despertado con el pie izquierdo. Además, el hecho de que todo el mundo me pregunte "¿QUÉ?¿Ya con ganas de volver a clase?" (si, lo dicen medio a gritos, no me preguntéis por qué) me pone de los nervios, enfermo, de mala hostia.
Cambiamos el chip, asoma la sonrisa y me acuerdo de que hace poco volví a subirme sobre mi cuerda querida, mi cuerda amada, a la que echaba mucho de menos y sobre la que espero estar alguna vez más antes de que realmente empiecen las clases. Dejo unas fotos para, qué coño, fardar un poco. Es una de las pocas cosas que voy a sentir dejar atrás cuando me vaya el año que viene, aunque eso es tema de otro post =)
PS: no subo más porque tarda mucho y me aburro
PS2: Ana, me has viciao a las páginas esas de Asco de vida... =P
Llevo como un mes perdido, alejado de la red y demás aparatos electrónicos, pero no por malas razones, si no por razones de peso (ahora que lo pienso, algunas sí que son malas). Y es que en un mes ha llovido mucho, muchísimo (y también han pasado algunas cosas):
La primera circunstancia que me alejó del teclado fue un gripazo increíble que me dejó dos semanas en cama, y que además me pilló el cumple (si, ya estoy a un año de ser mayor de edad, y a bastantes más de tener la certeza de que manejo mi vida). Pero bueno, un poco antes tuve la alegría de ver el final de Perdidos (y sí, he dicho alegría sabiendo que soy uno de los pocos fans de la serie a los que les gustó el final. A los que no, que se monten su propia serie y la acaben como quieran)
La segunda circunstancia fueron los exámenes finales de junio, dos semanas de exámenes jodidos(con todas las Des) que tuve que alternar con exposiciones que no hice en las semanas anteriores por estar malo y que tampoco había preparado. El resultado: muy bueno, considerando que tengo un 8'3 de media en el curso :D
La tercera y última, y la más importante de todas, es que después de las dos anteriores me apetecía pasar unos días festivásticos de paz, relajación y acostarse a las cinco de la mañana.
Temas aparte, hoy es la Noche de San Juan, y aunque me considero agnóstico, voy a festejarlo, porque se puede uno ir a saltar hogueras esta noche sin estar en la playa del susodicho (lo que no se puede hacer es meterse en el agua a la medianoche), y como llevo unos años haciéndolo, no me lo voy a perder este
Que bonita es la afición humana por quemar cosas :P
PS: el blog ha cambiado temporalmente de apariencia porque está esperando el cambio final por parte de mi amiga Raquel, incansable estudiosa de las artes que dibuja "mu pero que mu ben" y que además controla un rato de diseño web...
PS2: Israel, no he podido leer los pdf's que e mandaste, pero como ahora vou a tener bastante tiempo libre los leeré, y te los enviaré, Ana, no te preocupes :)
PS3: Estoy viendo que me he pasado un pelín con los paréntesis, y que también me está empezando a pasar con los post datas...
Hoy me he preguntado durante bastante tiempo sobre la confianza. ¿Quién se merece la mía?¿de quién me la merezco yo?¿Por qué?¿En qué sentido confía en mi la gente que lo hace?¿En qué sentido confío yo?
Hay algunas repuestas a las que sí que he llegado, y otras a las que no. Pero ahora mismo hay gente que me gustaría que confiase en mi, y creo que no lo hace. Me apena. De verdad. Y todo tiene su tiempo, y fuimos inocentes cuando pensábamos que el hecho de que pasara algo desagradable no derrumbaría nuestra confianza. Es triste ver cómo se derrumba una amistad que tu creías tan importante que pensabas que lo aguantaría todo, y darte cuenta de que al parecer no era tan importante.
¿Pero sabéis qué? Sigo creyendo que es una amistad muy importante, y voy a creer no que se ha derrumbado, sino que está pasando por un pequeño bache. Voy a tener paciencia, igual que pido que la tengan conmigo, pues por más que se diga, no es un asunto que se pase en una semana, al menos no para mi. Voy a tener paciencia y, cuando llegue el momento oprtuno, voy a tender la mano.
PS:está en camino el siguiente relato relacionado con el humo. Un poco más largo y de temática diferente, le estoy dando los últimos toques...
PS2: también está en camino un nuevo diseño del blog, de manos de una de mis mejores amigas Huevo-kinder-de-rubio-platino-con-mechón-negro-en-el-flequillo-McChopped, más comúnmente conocida como Raquel (Esponja)